domingo, 26 de agosto de 2012

Y te olvidará, todo habrá muerto, y aquel otoño, nunca habrá sido vuestro

Si ella se va, no la perdones si te deja, cultiva bien tu odio. Si te deja no digas adiós, o qué vamos a hacerle, no pidas perdón, no repases vuestras fotos, y mirándole a los ojos, regalale eterno tu odio. Si ella se va, no trates nunca de entenderla, maldice sus pasos sus pasos, nunca creas sus despedidas, sus promesas, su explicación.
Y provoca llanto y dolor, que queme su conciencia como el Sol, que el "adiós" le corte como una cuchilla, no te confundas, ella es la asesina.
Porque cuando ella se va, alguien la esperará en la esquina.
Para qué mentir, que ella se lleve aunque dure poco, tu odio para siempre.

sábado, 25 de agosto de 2012

Tenía quince y tú diecisiete y medio, teníamos toda la vida bajo las ruedas de tu moto que se estropeaba de vez en cuando por falta de gasolina y nos tocaba empujar hasta la gasolinera más cercana. Realmente adoraba esos momentos, realmente adoraba cada puto momento que pasaba a tu lado. Me acuerdo cuando nos metimos a un aseo público a follar hacer el amor y después el pestillo no se abría, y tú comenzaste a reírte como un loco y yo estaba muerta de la rabia y de la vergüenza, y tú seguías riendo sin parar adornando aquella deprimente situación, yo me enfadé porque te decía que no te tomabas nunca nada en serio, y tú me decías mientras sonreías que yo me lo tomaba todo excesivamente en serio, que si ya habíamos terminado y no podíamos salir, echábamos otro, y así hasta que se abriera o hasta que alguien viniera a sacarnos de allí; y lo peor es que tenías razón, tenías razón cuando decías que el flequillo no me favorecía y que el sujetador rojo me quedaba mucho mejor. Me encantaba cuando comenzabas a mirarme y a reírte sin ninguna explicación delante de todo el mundo, y yo empezaba a hacerlo también con esa risa tan escandalosa que tengo, y la gente nos miraba mientras pensaba lo locos que estábamos, y lo locos que estábamos el uno por el otro. Querer que fueras el padre de mis hijos y discutir un millón de veces. Odiarte por lo gilipollas que eras y llegar escupirte en la cara por dejarme tirada, pero que después aparezcas a por mí suplicándome que me quedara contigo porque tú solo querías estar a mi lado, demostrarme una y mil veces que te podía perder hasta el punto de engancharme completamente a ti. Enfadarte conmigo levantarte e irte dejándome sola, y no volver. Tontear con otras chicas mientras comprobabas que te miraba para ponerme roja de celos. Saber que podías hacer lo que quisieras conmigo porque era completamente tuya. La primera vez que tú eras tan experto y yo tan principiante. Cuando compartíamos la música. Cuando venías con tu moto a por mí y me llevabas donde te daba la gana porque decías que tú conducías, y que tú elegías, adoraba que fueras capaz de imponerte a mí. Que tuvieras casi tanto carácter como yo y mil veces más orgullo. Que te diera igual hacerme daño y hacerme llorar porque sabías que eras capaz de arreglarlo. Que compraras otro casco de tu moto para que pudiera subir yo. Que nos gustara dormir en el mismo lado de la cama y que muchas veces acabáramos durmiendo uno encima del otro. Que creyeras que eras más cabrón que yo y que creyeras mal. Que creyeras en mí y que yo confiara en ti más que en mí. Que me revivieras con cada sonrisa y con cada beso. Que sé que nunca he querido ni voy a querer a nadie como te quise te quiero a ti, y sé que tú tampoco lo vas a hacer y sé que nunca vas a dejar de quererme porque te tengo totalmente enganchado, lo sé porque cuando nos vemos agachamos la cabeza, y lo sé porque cuando pasas por detrás de mí me miras creyendo que no sé que lo haces, pero chico, recuerda que te conozco mejor que tu sombra, y recuerda que sé que por mucho orgullo que tengas y por mucho que digas que odias y por mucho que yo fuera la culpable de todo, aún llevas la pulsera que te regalé, y sé que el día que no pueda más y me abalance a besarte, tú no querrás que deje de hacerlo.


Haz lo que desees siempre y cuando el gozo del hecho sea mayor que el arrepentimiento

Dudo que me arrepienta de algo de lo que he hecho en mi vida, sí, me he dado cuenta que no me arrepiento de nada, porque cada cosa que he hecho, ha sido porque lo sentía en cada instante, porque era lo que quería hacer en ese momento, sea o no sea lo correcto, y si he hecho mal, pediré perdón tras haberlo hecho, pero nunca me arrepentiría porque al fin y al cabo, creo que vivir se trata de eso, disfrutar mientras haces lo que deseas, y aunque nos cueste, no nos debería de importar lo que piensan o sienten los demás. Me he dado cuenta de que mi vida se basa en hacer lo que yo quiera no lo que me digan los demás porque al fin y al cabo, es mi vida y soy yo la que la va a tener que vivir. Luego puedo pedir perdón si no era lo correcto, pero nada de arrepentimientos, ya sabes, era lo que sentía.

miércoles, 15 de agosto de 2012

society sucks

¿Sabéis cuál es el problema? Nos empeñamos en creer que alguien es imprescindible para nosotros, que lo necesitamos y que nos quedaríamos vacíos si se va, nos empeñamos en creer eso porque nos hace pensar que entonces amamos más a esa persona, que quedará una relación más bonita si decimos "te necesito", creemos que necesitamos a alguien para que nuestro corazón funcione correctamente, pero no, necesitamos sangre para que las arterias, venas y ventrículos funcionen a la perfección, necesitamos agua y tal vez oxígeno, pero, ¿a alguien? nadie necesita a nadie, podemos llorar de tanto echar de menos a alguien, podemos sufrir e incluso no dormir durante un par de días, pero morir no, todos podemos seguir adelante sin alguien, el problema es que esta puta sociedad nos ha metido en la cabeza que la vida es más bonita con amor y que cuantas más cosas bonitas le digamos a alguien, por muy mentira que sea, más lo queremos, y no, porque el problema es esta sociedad que apesta.



O alguien

Algo que me ponga en su sitio cuando lo merezca, que me chille o me escupa si hace falta. Que entienda lo cabrona que soy y que me deje tirada a veces, que me mande a la mierda y me haga llorar. Yo no quiero la perfección, yo quiero algo tan real que sea capaz de engancharme.


miércoles, 11 de julio de 2012

Please, don't leave me.

Todavía recuerdo la cara de asombro de la gente viendo aquella escena. Me miraban como si estuviera loca, otros me veían llorar y pensaban que solo tenía el corazón roto. Los que pensaban que estaba loca te miraban diciendo "seguramente no haya sido tan grave" y los que me veían como una pobre enamorada, seguramente pensaban que eras un cabrón. y, ¿sabes? Lo eras. Eras un completo cabrón, pero yo a pesar de tener el corazón destrozado, estaba loca. Por ti y a la vez loca de los nervios, histérica, en medio de la calle tirándote todos tus trastos a la cabeza mientras te chillaba lo jodidamente gilipollas que eras y lo jodida que me habías dejado. Tú me mirabas con amor compasión y de vez en cuando decías algo intentado excusarte y aquello solo hacía que me enfureciese más. Recuerdo cuando cogí tu libro preferido de Paulo Coelho, no pude echarme a llorar pensando en todas las noches que me habías leído cientos de sus frases para que pudiera conciliar el sueño, a veces me hacía la dormida solo para notar como me acariciabas el pelo, otras veces resistía a dormirme para que pudieras leerme más frases, y cuando había alguna que adoraba especialmente, te pedía que la rodearas a pesar de conocer esa manía tuya de no pintar los libros. Lo sostenía mientras lloraba y te gritaba "Cómo cojones hemos llegado hasta este punto, eh, ¿cómo? Yo te quierQUERÍA" dije intentando ocultar la realidad, entonces tú me miraste con ironía y preguntaste: "¿Ya no lo haces?" y yo respondí a la vez que te lanzaba el libro: "¡NO!" me miraste con dolor, cogiste el libro, diste media y vuelta y comenzaste a alejarte de mí, y ¿sabes? ahí sentí que te estaba perdiendo, pensaba que a pesar de aquella discusión por unos cuernos, vendrías a pedirme perdón, pensaba que te arrastrarías por mí y que lo arreglaríamos haciendo el amor echando un polvo, pero no, te limitaste a alejarte de mí y yo me quería morir. Comencé a correr hacia ti, sin dejar de llorar, chillando pero susurrando que lo sentía, y que te quería, te diste media vuelta y me miraste, ingenua a la situación sonreí y pensé que vendrías a abrazarme, pero te limitaste a decir: "Hay un momento para dejarlo todo" Se produjo un silencio, hasta para dejarme utilizaste frases de Coelho, suspiraste y dijiste: "Y este es el nuestro". Y lo más doloroso de todo no fue oírte decir aquello, lo más doloroso fue verte alejarte, y saber que te estabas alejando de mi vida. 
Ahora ni siquiera Coelho me hace dormir, y eso me ha hecho darme cuenta que no eran las frases lo que me hacían dormir, era el hecho de que las leías tú. Vuelve, por favor, echo de menos poder dormir, echo de menos tus frases y tu buen humor a las siete de la mañana, echo de menos que odiaras peinarte, y te echo de menos a ti. Pero, ¿sabes? Ante todo echo de menos ser feliz. Y ojalá tú eches de menos alguien que se duerma gracias a tu voz.